“Abre un juego de interpretaciones”


Desde el domingo 2 de agosto se puede ver a las 20 horas en el teatro Tadrón el espectáculo Par ’Elisa (tiempo de despedida). Su autor es Jorge Palant y su director Enrique Dacal aquí cuenta cómo lo crearon. El elenco está integrado por Verónica Belloni, Néstor Navarría y Marcelo Sánchez.
—Es ésta la cuarta obra que dirigís de Jorge Palant: ¿qué estilo tiene su dramaturgia?
ENRIQUE DACAL: Le dirigí Judith, Siempre estamos en mayo, después La cabeza de Goliat, Pasolini y Caravaggio, Hombres del claro oscuro y ahora ésta. Es un autor con el cual me entiendo mucho, es muy interesante. Me gustan sus escenas cortas, de frases secas, porque trabaja poniendo en escena conflictos con violencia reprimida. Nunca deja de lado los contextos sociales, podría decirse que sus obras retratan dramas íntimos que resuenan hacia y desde lo social que lo circunda. En ese sentido es muy atractivo, porque su escritura abre un juego de interpretaciones muy teatral. Confrontan los significados entre la escritura y su puesta en escena. Las resonancias de las palabras que se dicen en esos contextos están siempre muy bien manejadas, abiertas a discusiones y a polémicas sobre la interpretación de lo que se quiso expresar con ese trabajo. Le interesa mezclar tiempos históricos. Como escritor es un nostálgico, para nada melancólico. Dramaturgo de discursos de lucha en todos los sentidos de esa palabra. Tenemos discusiones frecuentemente sobre el trabajo, muy enardecidas, encarnizadas pero sé que son esclarecedoras.
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—Hiciste varias versiones hasta llegar a este estreno: ¿qué cambiaste?
JORGE PALANT: Esta obra tuvo un original mítico a comienzos de los años setenta y luego llegaron las correcciones. La retomé en los noventa y recién en 2007 se estrenó también en Tadrón con dirección de Daniel Suárez Marzal, un año después ganó un concurso y se editó. Casi de manera fortuita el año pasado la lee Enrique (Dacal) y decide dirigirla. En esta nueva versión se cuenta que esta pareja gay quiso adoptar y no pudieron. Me parece que ahora tiene situaciones más violentas, porque hay tensiones más fuertes o por lo menos más manifiestas. Creo que fueron aumentando en estos últimos tiempos los ataques a personas gay que andan por la calle.
—¿Creen que evolucionó la escena independiente?
DACAL: Siempre estamos en crisis y salimos con una patada artística hacia adelante. Creo que el teatro independiente fue mejor. No es culpa nuestra de estar en el sistema social en el que estamos inmersos. En la década del sesenta la escena independiente era brillantísima con funciones de jueves a domingo y grandes títulos universales. Hoy sólo podemos hacer una función a la semana y el teatro necesita la repetición.
PALANT: El teatro independiente perdió aquellos conjuntos instalados y establecidos. Recuerdo los elencos del Payró, La Máscara o el Nuevo Teatro. Grupos que se mantenían, eso no lo veo hoy. Pasamos de hacer teatro de martes a domingo a una sola función semanal. Me parece que tiene que ver más con cuestiones socioeconómicas, sobre todo económicas.
—Este año recibiste el Premio Trinidad Guevara a la mejor dirección: ¿te modificó en algo?
DACAL: Lo recibí por la dirección del espectáculo Procedimientos para inhibir la voluntad de los individuos. Esperamos poder reponerla este año también en el Tadrón. Siento que los estados se vienen corriendo. Me dicen que el teatro prácticamente no existe en este momento, no dan subsidios y los que daban están atrasados. Reclamo condiciones y tener facilidades para poder trabajar, no pido dinero.
Un teatro que resiste en tiempos de crisis
J.M.D.
Para Enrique Dacal y Jorge Palant, el estreno de Par ‘Elisa (tiempo de despedida) también funciona como una oportunidad para reflexionar sobre el presente del teatro independiente. Ambos coinciden en que las condiciones de producción cambiaron drásticamente respecto de décadas anteriores y que la continuidad de los proyectos se volvió uno de los principales desafíos.
Dacal recuerda una escena independiente con funciones de jueves a domingo y una programación sostenida que permitía el crecimiento de los espectáculos. Hoy, señala, la realidad es muy distinta: la mayoría de las salas sólo puede ofrecer una función semanal, una dinámica que, a su entender, conspira contra la consolidación de las obras y el encuentro con el público.
Palant comparte ese diagnóstico y suma otro cambio: la desaparición de los elencos estables que marcaron una época. Evoca experiencias como el Payró, La Máscara o el Nuevo Teatro, donde los grupos permanecían en el tiempo y desarrollaban un trabajo continuo. Para el dramaturgo, las dificultades actuales responden principalmente a las condiciones económicas que atraviesa el sector.
El reciente Premio Trinidad Guevara recibido por Dacal por Procedimientos para inhibir la voluntad de los individuos no modifica, según afirma, esa realidad. El director sostiene que los subsidios llegan tarde o directamente no aparecen y aclara que su reclamo no pasa por obtener más dinero, sino por contar con condiciones que permitan trabajar y sostener la actividad teatral.
Para ambos, Par ‘Elisa (tiempo de despedida) nace en ese contexto: el de un teatro independiente que sigue produciendo, revisando sus textos y encontrando nuevas formas de llegar a escena pese a las dificultades.
Fuente: www.perfil.com



